Galletas Caseras de Mantequilla

 
Uno de mis recuerdos de Francia es la vez que probé en casa de mi bisabuela estas galletas de origen danés. Estaba sentado en la cocina, mientras mi madre cocinaba unas truchas que había pescado con mi tío Dominique. Sobre la mesa había una caja metálica de galletas, muy parecidas a las que comía aquí en Bilbao en casa de mi abuela, pero al probarlas me di cuenta de que no lo eran. Tenían un delicado sabor a mantequilla, pero intenso a l vez. No empalagaban y si mi madre se descuidaba me acababa comiendo la caja entera. Desde aquella vez, siempre que íbamos a Francia a visitar a la familia, o a pasar unas semanas en Las Landas, compraba una de esas cajitas metálicas en las que ahora utilizo para guardar cartas, tintas y antiguas plumas con sus tinteros.

Ahora he aprendido la receta, hice una vez un intento en este blog, pero no quedaron como me gustaban. Y tras mucho trabajo lo he logrado, he encontrado el sabor que tanto me recuerda a mi infancia y al olor de la leña en aquellas casitas unifamiliares rodeadas de nieve del norte francés a 2 horas de Alemania.



Ingredientes:

- 300g de mantequilla (que sea de la buena, merecerá la pena).

- 5-6 tazas de harina.

- 1 taza de azúcar.

- 2 huevos medianos.

- 1 cucharadita de esencia de vainilla.

Elaboración:

Empezaremos batiendo la mantequilla con una batidora de varillas eléctricas hasta que quede cremosa y sea fácil de manejar. Entonces, añadiremos el azúcar y continuaremos batiendo.

Una vez que el azúcar se haya ligado a la mantequilla añadimos los dos huevos y continuamos batiendo. Añádelos de uno en uno, y hasta que el primero no esté del todo incorporado en la masa no añadas el segundo.

Vertemos la cucharadita de esencia de vainilla y mezclamos bien todo, que se extienda el aroma por la mezcla. Es ahora cuando vamos incorporando una a una las tazas de harina. Más o menos iras por la tercera cuando las varillas no puedan más y tengas que continuar amasando con las manos. Es lo más divertido así que... ¡A mancharse!

Una vez tengamos una masa húmeda pero que no se pega en las manos ni en la encimera, la pasaremos a una mesa de trabajo enharinada y la aplanaremos con un rodillo. La dejaremos más o menos con 1/2 centímetro de grosor.

Ahora podremos manejarla a nuestro antojo, crear formas divertidas o la forma tradicional ayudándote de una manga pastelera. Utiliza cortadores y deja que fluya la imaginación. Crea una galleta gigante o mini galletitas que son más divertidas. A tu antojo.


Y no me digáis que no os gustan estas galletas, en mi opinión, uno de los mejores inventos gastronómicos de Dinamarca... Me recuerda a la obra Hamlet, que transcurre en este país...

Y ya estamos a domingo... Que penita que penita... Esta semana estaré muy ocupado por lo que esta será la última vez que os pida vuestro voto para los Premios Bitácoras 2013 por el blog (por Twitter seguiré tocando las partes nobles un par de días más).

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¡Muchas gracias y suerte a todos los que participáis!