jueves, 14 de noviembre de 2013

Tostas de Setas

Recuerdo un día de otoño en el pueblo, caía una fina lluvia pero que calaba hasta los huesos. Mi abuelo se estaba poniendo las botas de monte y mi madre me arropaba el cuello con una bufanda. Él cogió su bastón y salimos andando por la antigua carretera general que llevaba a Portugal hasta un pequeño bosque. O al menos eso pensaba yo.

Todas las tardes solíamos hacer ese camino, nos metíamos en el bosque por el este y salíamos por el oeste donde se encontraba la granja de un tío de mi padre. Pero mi abuelo me descubrió un puente que te llevaba a una zona que nunca antes había conocido, de un verde oscuro precioso. El camino iba al pie de dos largos montículos, rodeado de pinos. Si fuese invierno cualquiera se imaginaría que en medio de aquel paraje habría una pequeña casita de galleta de jengibre con un dulce olor a mazapán mientras sale humo de la chimenea y dentro te espera una amable abuela sonriente con un tazón de chocolate caliente.

Pero lejos de encontrar esa casita de cuento, mi abuelo me llevó a un lugar con historia de brujas. Me contaba que todos aquellos círculos de rocas y arbustos que se encontraban ahí era donde las brujas hacían sus akelarres e invocaban al diablo reencarnado en un hombre cabra.

Nos acercamos a uno de esos círculos y recogimos unas cuantas setas que se encontraban en él. Volvimos a casa, y mi abuelo me enseñó a elaborar la tosta que hoy os muestro aquí.


Ingredientes para 4 personas:

- 300g de setas.

- 1 pimiento verde.

- 1/4 de cebolla.

- 4 rebanadas majas de pan.

- Aceite de oliva virgen extra.

- 2 dientes de ajo.

- Un poco de sal.

Elaboración:

Empezaremos haciendo las setas en una sartén grande con dos dientes de ajo, que habremos aplastado con la palma de las manos, y una pizca de sal a fuego medio-alto. Nos olvidaremos de ellas hasta que estén a medio hacer. En otra sartén pequeña tostaremos las rebanadas de pan con muy poco aceite de oliva, el suficiente para darle un pequeño regustillo pero que no queden empapadas.

Mientras hacemos las setas y el pan, picaremos muy fina la cebolla y el pimiento en trocitos algo más grandes pero no mucho. Rehogaremos ambos ingredientes en la sartén en la que hemos tostado el pan una vez lo hayamos sacado. Cuando las setas estén a medio hacer, casi hechas mejor dicho, agitamos un poco la sartén y añadimos la cebolla y el pimiento rehogaditos y terminamos de cocinarlas.

Finalmente, con ayuda de un cucharón, dispondremos las setas sobre el pan y ya estará lista nuestra torta para disfrutar en un día de lluvia, cuando las setas son más bellas.


Este año no he podido disfrutar de esta "aventura" con mi abuelo. Realmente, aquella fue la única vez que pude viajar sobre estas fechas al pueblo. Pero mi hermana ha podido sacar tiempo para marchar un fin de semana, y nos ha traído un bote de estas deliciosas setas silvestres.

Y por último me gustaría daros las gracias a todos. Gracias a todos vuestros votos, DeliciasBoca se ha posicionado en el puesto 25 de los Premios Bitácoras 2013. Gracias a vuestros votos hemos podido comprobar que cada año os gusta más el blog y que estamos haciendo un buen trabajo. Os prometemos que seguiremos mejorando en todo lo posible.

¡Muchas gracias!



10 comentarios:

  1. Qué historia tan bonita Xabier y qué homenaje a tu abuelo tan fantástico. Estará muy orgulloso de tí y espero que puedas repetir ese viaje en el futuro. Las tostas me parecen simplemente magníficas. Un abrazo.

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    1. ¡Muchas gracias Jose!

      Yo también espero que lo esté, pero mi abuelo habla de todos sus nietos con la boca llena de orgullo siempre así que... No hay problema, es un hombre muy agradecido...

      ¡Un saludo!

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  2. Qué tosta tan rica! ideal para el otoño :)
    Un beso!!

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  3. Esos recuerdos son lo mejor que nos queda, precioso.
    Las tostas impresionantes de buenas.
    Besazos.

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  4. Bonita historia y precioso recuerdo a tu abuelo :)
    Las tostas tienen una pinta exquisita!!! Que hambre me ha entrado!!
    BesitoS!!

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  5. Una receta con historia además de lo mas entrañable. Menuda receta te dejó tu abuelo, parece sencilla, pero en la sencillez está lo mejor.
    Besinos

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    1. ¡Amén a tus palabras Belen!

      No hay que hacer platos superdesarrollados, con infinidad de ingredientes inpronunciables, con inventos raros de "falso tomate de cereza a la espuma de bechamel de falsas boletus nitrogenadas"...

      Vamos, que a veces lo m´s sencillo, es lo más delicioso.

      ¡Un saludo!

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  6. Qué historia tan bonita. Y qué precioso homenaje a tu abuelo.
    Las tostas, sencillamente deliciosas.
    Un abrazo.

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  7. He llegado a tu blog de casualidad y me encuentro con esta tosta de setas tan magníficas, acompañada de una preciosa historia... Si no te importa, por aquí me quedo, porque veo que hay cosas muy ricas.

    Un besazo

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    1. ¡Muchas gracias y espero verte de vez en cuando curioseando por el blog!

      ¡Un saludo!

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